Respuesta Emocional

El anhelo por la paternidad y la angustia ante la infertilidad han sido parte de la vida de los seres humanos desde el comienzo de la humanidad. Esto puede ser observado a través de la historia, en actos religiosos, en mitos, leyendas, e inclusive en el arte y la literatura. (1)

La infertilidad ha sido experimentada universalmente en las distintas culturas como una crisis para los individuos, los matrimonios, la familia y la sociedad en general. (2)

La cultura, la religión, los valores y las creencias sobre la salud y la enfermedad, así como los roles dependiendo del género, han influido en cómo los individuos y el grupo cultural experimentan e interpretan la infertilidad. Estos factores también han tenido impacto en cuales son las soluciones y los tratamientos más aceptables y que alternativas tienen prioridad para las parejas infértiles (3).

En todas las culturas la infertilidad ha sido reconocida como una amenaza potencial de la estabilidad del individuo, de las relaciones y comunidades.

Aunque esta experiencia ha prevalecido a través del tiempo, debemos de reconocer que el contexto social e histórico de las opciones reproductivas ha cambiado dramáticamente en el último siglo y se ha convertido significativamente más complejo para la pareja desde el punto de vista médico, social y psicológico. Hemos pasado de la adaptación a la infertilidad a través de crianza de hijos ajenos como una medida substitutiva, a una dependencia de la intervención médica. Mientras las condiciones para adoptar un hijo se han visto complicadas y retardadas, las presiones culturales y sociales no sólo son consecuencias de la imposibilidad reproductiva sino en el uso de procedimientos de reproducción asistida y la reproducción por terceros.

La mayoría de las personas creen tener el control de su cuerpo y de la procreación. Por ello, el clínico debe de esperar que los pacientes ante la noticia de infertilidad reaccionen con sentimientos que han sido descritos como una crisis. Primeramente, sorpresa, shock y negación. Esta respuesta inicial es seguida de sentimientos de pérdida, fracaso y una preocupación constante por el problema. No pueden pensar en otra cosa, postergan intereses y expectativas previstas anteriormente. Así mismo, es de esperar que ante la ansiedad los pacientes tengan dificultad de atención y concentración ante las indicaciones médicas.

Debemos entender que la infertilidad es una pérdida que se vive mes con mes, algunas veces comparada con el diagnóstico de una enfermedad crónica o una amputación, no es necesario él haber tenido un aborto para sentir la pérdida. Para todos significa el ser negado de la oportunidad de tener un hijo biológico. Son comunes los sentimientos de incomprensión, soledad, culpa, enojo, vergüenza, miedo, pesimismo y devaluación. Esto combinado con las expectativas familiares y sociales de fertilidad causa tensión, angustia, desesperación, desesperanza y descontrol interno. A todo esto se le ha llamado el torbellino de la infertilidad.

Es necesario enfatizar que los factores psicológicos, fisiológicos y neuroendocrinos son interactivos e interdependientes. Así mismo las respuestas emocionales se interrelacionan en vez de ser independientes.

Lic. Corinne Palatchi Cohen
Asociación Mexicana de Infertilidad, A.C.

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Referencias.

  1. Burns L H, Covington S N. Psychology of infertility. Infertility Counseling: A comprehensive handbook for clinicians. 1a. Edición. New York, NY: The Parthenon:1999. p.3-25.
  2. Rosenblatt P C, Peterson P, Partner J, etal. A cross cultural study of responses to childlessness, Behavior Science Notes: 1973, 8:221-231.
  3. Burns L H, Hynie M. How to be a culturally sensitive infertility counselor: global perspectives in infertility counseling; 18th World Congress (IFFS):2004, course 1.